viernes, 21 de agosto de 2009

Margarita XD: entre playas, rumbas, “feisbu” y la LOE

Por: Jorge Armas
Fecha de publicación: 21/08/09


¡Uf! que difícil estas vacaciones en la Isla de Margarita, por un lado las colas en el centro, Santiago Mariño, 4 de mayo, en fin por todos lados, colas en las tiendas que no puedo ni comprar, y ni se diga para comprar mi queridas bebidas y gozar mucho más en esta isla paradisiaca. También fuimos para una isla que se llama Coche, hasta allí tuvimos que hacer cola para montarnos en un barco parecido al que nos vinimos para Margarita, claro la cola era igual y el trato también, mejor ni les cuento. Allí comimos una cosa que se llama “Huevas de Lisa”, es buena, pero quieren venderla como caviar, y caviar es de reyes. Bueno ahora entiendo porque las “Huevas de Lisas” son tan caras, en el estado me dice que hay un tipo que se llama “Morel” que tiene una dinastía y hasta dicen que es “Gobernador”, al parecer cree en “el Dios mercado”, para nosotros los que creemos en la “democracia y la libertad” este tipo de personas deben ser exaltada al salón de la fama, y porque no, darle hasta un “Premio Nobel”.

Pero no crean que todo fue rumbear, beber, salir a comprar, comer empanadas, también dormimos un poco. Venir de vacaciones no es fácil, todo lo que tuvimos que pasar para llegar aquí, con lo de los cupos de dólares de CADIVI que este “réeeegimen” no nos deja comprar a 2,15 para viajar, antes nos rebuscábamos y muy bien. Con esta trácala llegábamos a viajar Miami, Panamá, Colombia, dos o tres veces al año, hacíamos hasta lo imposible para buscar “altos panas”, panas de panas, novias de panas, abuelas de panas, madres de panas, en fin todo aquel que nos pudiera servir para rebuscarnos y ganar hasta tres veces lo no invertido, si, lo no invertido, es que a la final no poníamos ni medio. Con estos cambios en el mercado y ahora regresando panas y familias del Norte nos vimos en la necesidad de no perder terreno y salir a vender carros de segunda mano con 100km de recorrido, sí y de segunda mano, están como nuevo y lo vendemos hasta en las propias agencias. Tanto con el negocio de los dólares, en este no ponemos ni medio, todo lo paga el que siempre tiene la razón y la plata: el cliente. Gran parte de estas vacaciones la financié con una casa que vendí, no era mía, pero era de un pana que tiene una constructora y como somos los panas de “bussines”, somos leales, yo vendo carros y él casa, y así todos felices podemos lograr sobrevivir con este “reeeeegimen”. Como dicen mis amiguis: “hay que rebuscarse”

Ahora de regreso y con las ganas de continuar mis estudios en la recontra buenísima universidad de gran categoría que es la UCAB, si, la Universidad Católica Andrés Bello (que me imagino que a partir de ahora se llamará Universidad Atea de Andrés Bello, por eso de la nueva ley de educación). Una cosa absurda con esa ley, pone a votar a los trabajadores, estudiantes y profesores a todos por igual, menos mal estudio en una universidad privada donde los accionistas escogen a las autoridades. Gracias a la maravilla de la tecnología y mi “blackberry” mantenía contacto con mis panas en el “feisbu” y “tuiter”, no dejaba de estar recibiendo información sobre esa aberrante ley de educación que le dijimos “NO es NO” y ahora la pretenden meter de contrabando. Lástima que no tenía batería cuando habló Ismael García, estaba en ese momento disfrutando de una cocada en la playa con respectivo “12 años”, pero luego me avisaron que nuestros amigos se retiraron dignamente de la Asamblea, igual que nuestro máximo líder “Yon Goicochea”, que por cierto no me ha comprado nada y con “burda” plata que tiene el panita, y gracias a nosotros que fuimos a tantas marchas, contribuimos a quemar “Chaguamos”, nos pintamos las manitas con “Griffin blanco” e hicimos hasta un coro: “eeestudiantes pla-pla-pla-plas”.

En el barco me encontré con varios panas y decidimos iniciar nuestra ofensiva “democrática”, claro luego de que regresemos de una visita corta por la Gran Sabana, unos 7 días por lo menos, es que compramos unos cauchos en la isla y tenemos que “rustiquiarlos” y un “GPS” que compre para no perdernos ni en las marchas, claro no por la cantidad de gente que vaya, sino para ver como después lo vendemos al doble a unos panitas por allá y así sacar el pasaje por lo menos.

A todos mis panitas del “faisbu” y “tuiter”, pronto regresaremos a luchar por la democracia y la libertad, vamos con nuevos bríos y mucha energía para acabar con este gobierno y de unas vez por todo liberar el control de cambio. Para mis panas de Margarita, regreso en diciembre, claro por un ratico nada más, es que salgo en crucero de por allá.

Con aprecio su amigo Alex. Chao y como siempre amiguis “No es No”. XD.

jorgearmas17@gmail.com; jorgearmas@hotmail.com

http://jorgearmasv.blogspot.com/

jueves, 20 de agosto de 2009

TRANFUGAS AL DESCUBIERTO


DOS PERSONAJES DEL MUNICIPIO GARCIA DEL ESTADO NUEVA ESPARTA QUE SE HACEN PASAR POR "CHAVISTAS" MONTARON UN PARTIDO APARTE Y CON UN NOMBRE TAN ESCUALIDO, DEBEN SER EXPULSADOS DEL PSUV. ADEMAS TIENE APOYO DE OTROS CON UN PEQUEÑO PODER EN EL MUNICIPIO, ES LA CONTRAREVOLUCION A LO INTERNO LO QUE ESTA DAÑANDO Y CON CRECES A LA REVOLUCION. SE DESTAPA LA OLLA...


Gabriel García Márquez: El Fidel Castro que yo conozco

13 Agosto 2009

Fidel Castro y Gabriel García Marquez

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Reflexiones de Fidel: El Imperio y los robots




19 Agosto 2009

Hace poco abordé los planes de Estados Unidos para imponer la superioridad absoluta de sus fuerzas aéreas como instrumento de dominio sobre el resto del mundo. Mencioné el proyecto de contar en el 2020 con más de mil bombarderos y cazas F-22 y F-35 de última generación en su flota de 2 500 aviones militares. En 20 años más, la totalidad de sus aviones de guerra serán operados por autómatas.

Los presupuestos militares cuentan siempre con el apoyo de la inmensa mayoría de los legisladores norteamericanos. Apenas hay Estados de la Unión donde el empleo no dependa en parte de la industria de la defensa.

A nivel mundial y valor constante, los gastos militares se han duplicado en los últimos 10 años como si no existiera peligro alguno de crisis. En estos momentos es la industria más próspera del planeta.

En el 2008, alrededor de 1,5 millones de millones de dólares se invertían ya en los presupuestos dedicados a la defensa. El 42% de los gastos mundiales en esa esfera, 607 mil millones, correspondían a Estados Unidos, sin incluir los gastos de guerra, mientras el número de hambrientos en el mundo alcanza la cifra de 1 000 millones de personas.

Un despacho noticioso occidental informó hace dos días que a mediados de agosto el ejército de Estados Unidos exhibió un helicóptero teledirigido, así como robots capaces de realizar trabajos de zapadores, 2 500 de los cuales han sido enviados a las zonas de combate.

Una firma comercializadora de robots sostuvo que las nuevas tecnologías revolucionarían la forma de comandar la guerra. Se ha publicado que en el 2003 los Estados Unidos apenas poseían robots en su arsenal y “hoy cuenta -según la AFP- con 10 000 vehículos terrestres, así como 7 000 dispositivos aéreos, desde el pequeño Raven, que puede ser lanzado con la mano, hasta el gigante Global Hawk, un avión espía de 13 metros de largo y 35 de envergadura capaz de volar a gran altitud durante 35 horas”. Se enumeran en ese despacho otras armas.

Mientras esos gastos colosales en tecnologías para matar se producen en Estados Unidos, el Presidente de ese país suda la gota gorda para llevar los servicios de salud a 50 millones de norteamericanos que carecen de ellos. Tal es la confusión, que el nuevo Presidente declaró: “estaba más cerca que nunca de lograr la reforma del sistema de salud pero la lucha se está volviendo feroz.”

“La historia es clara -añadió- cada vez que tenemos la reforma sanitaria en el horizonte, los intereses especiales luchan con todo lo que tienen a mano, usan sus influencias, lanzan sus campañas publicitarias y utilizan a sus aliados políticos para asustar al pueblo estadounidense.”

El hecho real es que en Los Ángeles 8 000 personas -la mayoría desempleada, según la prensa- se reunieron en un estadio para recibir la atención de una clínica gratuita itinerante que presta servicios en el Tercer Mundo. La multitud había pernoctado allí. Algunos se trasladaron desde cientos de kilómetros de distancia.

“‘¿A mí qué me importa si es socialista o no? Somos el único país en el mundo donde los más vulnerables no tenemos nada’, dijo una mujer de un barrio negro y con educación superior.”

Se informa que “un examen de sangre puede costar 500 dólares y un tratamiento dental de rutina más de 1 000.”

¿Qué esperanza puede ofrecer esa sociedad al mundo?

Los lobbistas en el Congreso hacen su agosto trabajando contra una simple ley que pretende ofrecer asistencia médica a decenas de millones de personas pobres, negros y latinos en su inmensa mayoría, que carecen de ella. Hasta un país bloqueado como Cuba ha podido hacerlo, e incluso cooperar con decenas de países del Tercer Mundo.

Si los robots en manos de las transnacionales pueden reemplazar a los soldados imperiales en las guerras de conquista, ¿quién detendrá a las transnacionales en la búsqueda de mercado para sus artefactos? Así como han inundado el mundo con automóviles que hoy compiten con el hombre por el consumo de energía no renovable e incluso por los alimentos convertidos en combustible, pueden también inundarlo de robots que desplacen a millones de trabajadores de sus puestos de trabajo.

Mejor todavía, los científicos podrían igualmente diseñar robots capaces de gobernar; así le ahorrarían ese horrible, contradictorio y confuso trabajo al Gobierno y al Congreso de Estados Unidos.

Sin duda que lo harían mejor y más barato.

Fidel Castro Ruz

Agosto 19 de 2009

3 y 15 p.m.

martes, 18 de agosto de 2009

La violencia y sus causas


15 Ago 2009 - 4:01 am

William Ospina

Por: William Ospina
COLOMBIA NO ES SÓLO UN PAÍS DONde periódicamente surgen nuevas oleadas de enemigos públicos que atentan contra la sociedad entera y la someten a cíclicos desangres: es sobre todo una sociedad que no está reconciliada consigo misma.

Ello se advierte fácilmente en la insolidaridad, en la tensión excesiva entre las distintas capas sociales, en la odiosa estratificación que nos caracteriza y en la incapacidad de muchos colombianos de reconocerse en sus compatriotas. Y ello se podría atribuir a muchas causas.

Ya a comienzos del siglo XIX, en su viaje por estas tierras, el barón Alejandro de Humboldt advirtió que la Colonia dejaba a estas naciones tan estratificadas por la raza, la cultura, las costumbres, la propiedad y las diferencias sociales, que sería muy difícil que sus gentes aprendieran a verse como conciudadanos. La Independencia no modificó en lo sustancial esas estratificaciones, y todavía a finales del siglo XIX, por ejemplo, el principal proyecto de los gobiernos era sujetar a las comunidades indígenas al abrazo disolvente de las misiones religiosas.

La liberación de los esclavos, a mediados del siglo XIX, fue un gesto valioso y valeroso de los radicales liberales, pero nunca supuso un esfuerzo por lograr que accedieran a la igualdad efectiva ante la ley, a la igualdad de oportunidades. Como decía Estanislao Zuleta, sin un esfuerzo por ofrecerles un lugar en la sociedad, en la economía y en el orden simbólico, sin un esfuerzo por reconocer y valorar sus aportes culturales, el acto de dejar libres a los esclavos consistía apenas en dejarlos libres de comida y de techo.

Alguien nos explicará alguna vez cómo se fue dando el lento y gradual repliegue de los esclavos liberados hacia los litorales olvidados por el Estado centralista; alguien nos explicará cómo la pérdida de Panamá hizo que Colombia perdiera mucho de su influencia en el Caribe; alguien nos recordará cómo, a pesar de los esfuerzos y las advertencias de Jorge Isaacs, quien estudiaba con pasión las costumbres y las lenguas indígenas del bajo Magdalena, y a pesar de los esfuerzos y las advertencias de José Eustacio Rivera, quien pensaba que el país debía tomar en cuenta a los vastos territorios de la Amazonia y la Orinoquia, el país fue víctima durante un siglo de una persistente ceguera ante su propia complejidad, y de una terca inconsciencia con respecto a su composición y a su lugar en el mapa de Latinoamérica y del mundo.

El encierro en las fronteras, bajo la densa niebla del latifundio y del clericalismo hizo al país negado para los cambios, atrasado e intolerante. Hay que repetir que hasta hace relativamente poco tiempo si alguien quería casarse por lo civil sólo tenía que cruzar la frontera en cualquier dirección, hacia Panamá, Ecuador o Venezuela, para encontrar países con legislaciones más avanzadas.

Pero además aquel clericalismo al que ya denunciaba y combatía Vargas Vila a comienzos de siglo, produjo una curiosa enfermedad: en el país más mezclado, más mestizo del continente, la Iglesia nunca vio con buenos ojos el matrimonio entre razas distintas, y ni siquiera entre clases sociales distintas; obligó a muchas personas a vivir en unión libre y satanizó de tal manera a los hijos de esas uniones, que la condición de hijo natural fue durante muchísimo tiempo uno de los peores estigmas de la sociedad. ¿Cómo puede no volverse violenta una sociedad donde el amor es pecado, donde la unión entre los que se aman es vista como un crimen y donde el ser hijo del amor es considerado un escarnio y un serio obstáculo para la promoción social?

Los males culturales que arrastra nuestra nación son aún más graves y perniciosos que sus males económicos y políticos: agravaron por siglos con resentimiento las desigualdades económicas y las intolerancias políticas. Todos sabemos que en Colombia hay muchos niveles sociales y que una élite orgullosa, insensible y mezquina no sólo miró siempre por encima del hombro al resto de la sociedad, sino que procuró educar a las otras clases sociales en una idéntica discriminación hacia todos los que no consideran sus iguales. Alguien dijo que eso nos ha llevado al extremo demencial de que todo el mundo quiere ser de mejor familia que el papá y la mamá.

También ese poder excesivo de la Iglesia, y su alianza indebida con el poder político, fue responsable de uno de los males más graves en una sociedad supuestamente democrática: la prohibición de la lectura libre que imperó aquí durante muchísimo tiempo. Yo suelo pensar que las nuestras son las primeras generaciones de colombianos que pueden leer libremente: nuestros padres todavía tenían que leer a Vargas Vila escondidos bajo las sábanas; Voltaire, el padre de la prosa moderna, era considerado un masón peligroso por los curas de hace medio siglo, y la costumbre de leer era asociada a la inutilidad cuando no a la locura por una sociedad que prefería mil veces tener tontos a tener quijotes.

Esa misma Iglesia que de tantas maneras entorpeció nuestro ingreso en la modernidad, y que puso su celo en apartarnos de los libros y prohibirnos el pensamiento, no hizo en cambio esfuerzos profundos por sembrar en la sociedad una ética del respeto a la propiedad ajena ni a la vida ajena. Con la misma irresponsabilidad con que condenaba el amor y satanizaba a los hijos de las uniones libres, callaba ante los robos de tierras y permitió o toleró que muchos de sus prelados predicaran abiertamente el exterminio en los tiempos negros de la violencia.

La costumbre de condenar con severidad ciertos crímenes, acompañada por la costumbre de absolver con facilidad ciertos otros, creó un relativismo moral que fue fatal en el proceso de formación de nuestra ética pública. Aquí muchas gentes a la hora de reaccionar ante el crimen se permiten siempre preguntarse quién lo comete y con qué propósito: porque si el propósito los beneficia, el crimen les resulta tolerable. Por momentos para defender a la democracia se pensó que se podía negar la democracia, e incluso para atacar el crimen se pensó que se podía recurrir al crimen.

Más que un problema legal hay allí un problema moral, y por ello son tan dudosas las cruzadas contra el mal en una sociedad que niega las causas de los males, que se obstina en no ver la explicación de los crímenes ajenos pero que está siempre lista a ignorar o disimular los crímenes si se comenten en nombre de las más altas causas.

Sin dejar de castigar a los delincuentes, es deber de las sociedades civilizadas encontrar las causas de las conductas criminales, y corregirlas si son causas sociales. Porque si no, correremos el riesgo de asumir para siempre que la única solución a los males de la sociedad es la guerra, y nos eternizaremos en ella, y nunca encontraremos el camino de una verdadera reconciliación.

  • William Ospina

HISTORIA DEL MOVIMIENTO SIN TIERRA DE BRASIL